jueves, 5 de enero de 2012

PEDAGOGÍA DEL SENTIR


El día que no timbre
tu número del teléfono
en las chispas de mi mente,
dejaré de amarte
aunque abunden los chips
en mis bolsillos.
Todavía te siento, cierto,
pero cada vez insignificante.
Mis dedos tienen sed de ti,
y extrañan los besos de tu cuerpo;
pero él, poblado de ternura
rechaza el aullido de mis manos.
Estoy harto de verte evaporada
y cansada de mis sufrimientos.
Te prometo que ya no serás mía,
serás idiotizada
por el canto de mi ausencia,
y amada, sin mi presencia
en el fondo del sepulcro.***.

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